Aunque la salud de NK definìa escenarios hace tiempo, su desaparición impactará poco en la política económica ya que se mantendrá el inmejorable panorama internacional que coloca al país en el centro de la burbuja global. La Presidente mejora en imagen, y sus chances hacia 2011 hoy son mejores que antes de la desaparición de su marido
El personalismo constituye la esencia de la política argentina. Desde allí que la desaparición de Néstor Kirchner (NK) probablemente acelerará el final de una época. Auque de allí a extenderle el certificado de defunción al kirchnerismo hay mucha distancia.
Ya los primeros movimientos apuntan a mostrar que la desaparicióm de NK está golpeando más a la oposición que al oficialismo. ¿Habrá kirchnerismo sin NK?, o puesto en otros términos: ¿puede la Presidenta capitalizar políticamente (electoralmente) su actual salto en la popularidad?. A su favor tiene la economía, que de acá a un año la desaceleración de su ciclo expansivo no impactará en las expectativas, ya que la euforia de la burbuja externa seguirá escondiendo los principales problemas de mediano plazo (inflación y crisis de infraestructura).
Pero es poco probable que CFK disponga de la capacidad de conducción de su marido en el manejo del día a día de la coyuntura económica y en el tramado político. El kirchnerismo fue siempre conducción férrea, personalista o en el mejor caso compartida con su esposa. En este punto, la principal pregunta que nos estamos haciendo, y que responderemos en la versión de noviembre, es ¿puede a Presidenta, desde el luto y sola, construir a su alrededor un nuevo sistema decisorio eficaz que modifique el rumbo de colisión que mostraba el kirchnerismo previo a la desaparición de su líder? Para ello, en principio debería rodearse de equipos y colaboradores con criterio propio, que hoy no tiene. Quienes la acompañan sabían obedecer antes de exponer sus propios puntos de vista.
También hay que descartar los escenarios extremos: ni va a radicarlizarse el Gobierno, ni va a abrirse hacia un diálogo sincero, en particular dentro del PJ. Aunque no habrá tregua ni con Clarín ni con el campo.