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La versión de Abril 2014

Proyecciones macro y sectoriales 2014/2017

Pocas veces en la historia económica argentina una recesión como la que estamos entrando fue tan anticipada, y por ello tan innecesaria. Nuestras proyecciones ya desde 2012 anticipaban una crisis en el sector externo argentino para este año. Lo cierto es la economía requiere un capital político para eludir una severa crisis macroeconómica en 2015. Y todas las alternativas son "subóptimas" es decir que requieren pagar costos políticos.Aquí un resumen de los principales drivers de lo que hay que esperar:

Por Pedro Greaves | 

 Una breve síntesis de los racionales de la versión de Abril 2014:
  • Como nunca, esta vez la economía necesitaba de la política y, como siempre, CFK corrigió cuando no cabía otra alternativa. La Presidente decidió invertir capital político para no agudizar las tensiones del sector externo, aquel espacio del sistema económico donde inexorablemente la Argentina paga sus malas administraciones.
  • El giro de la política económica ya es evidente, y aunque en el sector privado nadie duda que se trata nada más de un giro táctico que busca mejorar las chances electorales del FPV en 2015, no hay tiempo para desviarse de su principal preocupación: ¿cómo preservar el capital de trabajo en un contexto de alta inflación y caída de los volúmenes de ventas?
  • Para quienes hacemos de la proyecciones económicas nuestro core bussines, el “volantazo” de la política económica no solo era deseable sino absolutamente previsible, como previsible son hoy cuatro drivers que caracterizarán 2014 y 2015:
    • El primero es que durante la segunda parte de 2014 y el primer semestre de 2015 la actividad económica seguirá declinando, leve pero continuamente. Aún con el efecto multiplicador de la buena cosecha, y con heterogeneidades sectoriales, el consumo de las grandes categorías seguirá retrayéndose al haberse modificado definitivamente las expectativas de los consumidores: predominarán entonces conductas defensivas al interpretar que la caída de su poder adquisitivo y el endurecimiento de las condiciones de financiamiento no son transitorios. En la jerga de los economistas, “se habrá licuado la ilusión monetaria”, ese falso efecto riqueza nominal -no real- que produce al principio la inflación, y que tanto influye en la propensión a gastar de familias, empresas y gobiernos.
    • La nueva política cambiaria de devaluación “por escalones” llegó para quedarse, aunque es insostenible el tipo de cambio actual, incluso para el resto del año. Habrá seguramente una sucesión de nuevas devaluaciones tendientes a no perder competitividad cambiaria nominal. Aquí hay que esperar además cuotas crecientes de pragmatismo: por el lado de la oferta de divisas seguirá el rígido control a exportadores, eliminarán seguramente los encajes obligatorios para el ingreso del exterior de aportes a empresas. Por la demanda, pero pensando en la oferta, bien podrían institucionalizar un mercado financiero para el dólar, entre privados. En ese marco, pero en lo estrictamente financiero, seguirán forzando al sistema financiero a dirigir financiamiento hacia PYMES, como la reciente incorporación de cheques de pago diferido a la operatoria de crédito subsidiados, flexibilización que permitió descuentos de estos documentos a tasas del 18% anual en pesos
    • La menor actividad y las devaluaciones derrumbarán las importaciones y, consecuentemente, el sector externo mejorará sustancialmente ya este año y, aunque la brecha fiscal no se cerrará y se reabrirá un nuevo capítulo del déficit “cuasifiscal” (las pérdidas operativas del Banco Central por su política de “esterilización”), el impuesto inflacionario financiará la transición, en pesos. Por su parte, está dentro de lo probable que luego de cinco años de aislamiento internacional habrá en 2015 financiamiento internacional, principalmente de organismos internacionales.
    • La magnitud de los desequilibrios -especialmente en cuanto a la crisis de infraestructura, ineficiencia de la política de ingresos, y desmadre de las cuentas fiscales- covergerán en un 2015 con peores indicadores que 2014 aunque probablemente lejos de fracturas sistémicas. Contribuirán al resultado el cambio de las condiciones externas que, sin constituir un shock, impondrán un nuevo escenario financiero global como consecuencia de los efectos de la nueva política monetaria de los Estados Unidos (mayores tasas de interés, apreciación del dólar, y baja significativa del precio de los commodities).
  • De confirmarse estas previsiones la Argentina de 2016 y 2017 tiene chances de recomponer su tasa potencial de crecimiento toda vez que se asuma un cambio de paradigma en la administración económica. Para llegar allí, sin embargo la conflictividad social, política y sindical irá en ascenso, y de la magnitud de su agravamiento dependerán las condiciones económicas que atraviese la Argentina durante la transición presidencial.
  • Paradójicamente, el Gobierno goza actualmente del beneficio de que las expectativas privadas se constituyen hoy alrededor de esta idea de “fin de ciclo” K, por cuanto el premio de estar operativo y sano en los umbrales de la nueva expansión de 2016 condiciona las decisiones actuales. Quienes mejor administren su capital estos dos años o consigan financiamiento a tasas reales negativas, hayan reducido costos fijos y/o tengan demandas más inelásticas serán los ganadores de la nueva era.
     

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